La prostatectomía es una cirugía en la que el cirujano extrae la próstata, situada en la pelvis de los hombres, rodeando la uretra (el conducto que conduce la orina desde la vejiga hasta el pene). Este procedimiento quirúrgico se realiza para el tratamiento de ciertas enfermedades de la próstata.
Se estima que, alrededor del 25% de los hombres mayores de 50 años, tienen problemas de próstata y podrían necesitar una prostatectomía, porcentaje que aumenta a más del 50% en las personas mayores de 60 años.
Algunos de los problemas que experimentan los hombres con problemas de próstata pueden tratarse con una prostatectomía, como por ejemplo el cáncer de próstata y tumores o agrandamientos benignos de la próstata.
Cuando la próstata aumenta de tamaño, puede interferir con el flujo de orina de la vejiga al exterior, debido a su localización alrededor de la uretra. Por ello, muchos de los síntomas de enfermedades de la próstata están relacionados con problemas urinarios, como por ejemplo:
La mayoría de estos síntomas pueden mejorar tras una prostatectomía.
Según el problema que se quiere tratar, la prostatectomía (que se realiza normalmente bajo anestesia general), puede ser simple o radical. Estas son las características de cada una de ellas:
La prostatectomía simple se realiza para tratar tumores benignos de la próstata, también conocidos como hiperplasia benigna de próstata. Solo implica la extirpación de una parte de la próstata, normalmente la zona que está causando los problemas urinarios o que está muy agrandada. Suele ser mínimamente invasiva y, a menudo, se realiza con asistencia de un robot, aunque es menos común que la prostatectomía radical. Algunos de los problemas de este tipo de prostatectomía es que puede requerir un mayor tiempo de recuperación y puede complicarse más fácilmente en comparación a otros procesos.
La prostatectomía radical se realiza generalmente para tratar el cáncer de próstata localizado, e implica la extirpación de toda la glándula prostática junto con los ganglios linfáticos cercanos. Puede utilizarse como tratamiento único o juntamente con otras terapias para el cáncer como radioterapia, quimioterapia y terapia hormonal.
El/la cirujano/a realiza unas cinco o seis pequeñas incisiones en la parte inferior del abdomen, donde inserta los dispositivos laparoscópicos e instrumentos para realizar la cirugía. El cirujano controla el movimiento de los dispositivos con sus manos desde un ordenador situado cerca del paciente.
La prostatectomía asistida por robot tiene las ventajas de que ayuda a una recuperación más rápida y puede realizar movimientos más precisos, siguiendo los movimientos de la mano del médico.
Es una cirugía tal y como la conocemos de manera más tradicional, donde el cirujano realiza un corte en la parte inferior del vientre y por donde retira la próstata afectada.
Este tipo de cirugía solo se realiza en los casos donde está indicada. Por ejemplo, en las próstatas de gran tamaño, que son alrededor del 20% de todos los casos de hiperplasia prostática. El paciente debe permanecer en el hospital entre dos y siete días.
Aproximadamente, 1 de cada diez pacientes requieren transfusión o sufren de impotencia como consecuencia de la cirugía.